
Entretejiendo lentamente los hilos más sutiles que jamás hubiera visto ser vivo alguno se encontraba la Madre Aracne. Recogía delicadamente el líquido viscoso que secretaba su abdomen y con sus patas peludas parecía estar acariciándolo suavemente, susurrándole que iba a crear con su esencia una de las obras más elaboradas e ignoradas de la naturaleza. En su arte sin galería, sin compradores, patrocinadores ni marchantes, cayó el sustento diario forcejeando febrilmente sin ser consciente de que se podría considerar afortunado de haber caído en la trampa de un artista tan excelso.

Sencillamente exquisito. Una sencilla pero artística descripción sobre el arte textil de la araña. Enhorabuena!
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