miércoles, 14 de septiembre de 2011
Desde el país de nunca jamás
Espero quedar en un pequeño rincón de tu corazón, allí donde una vez estuvimos los dos, allí donde, ahora, no hay sitio para nadie más. Espero que ya no esperes nada de mí porque en el país del nunca jamás no hay segundas oportunidades. Deseo que no me eches de menos porque quiero que sepas que nunca volveré, aunque, en realidad, nunca me fui.
Para todos aquellos que buscan y no encuentran, para todos aquellos que encuentran, pero no es lo que buscaban. Para los que no se rinden y siguen en su búsqueda, esperanzados.
El desafío de la página en blanco

Abro el cuaderno. Sus hojas cuadriculadas son un mar en calma surcado de meridianos color azul. Mi letra, alargada, en ocasiones, tumbada, sin dejar espacio entre los caracteres que forman una palabra, es la tempestad que agita este espacio tabicado. Los versos que surgen en ocasiones son las olas que se alzan en este pacífico paraíso de la imaginación. Ayudados por los céfiros, guiados por las musas, se encrespan y agitan haciendo borbotar ruidosamente sus líneas para, como Venus, surgir al mundo de la palabra, cubriendo su desnudez con rimas desgarradas.
Este templo sagrado del verbo, el santuario de las metáforas, se compone y articula con vida propia. Yo le hago arder de pasión, le hago helarse de miedo, le transporto a otras épocas. En ocasiones, las palabras se revelan, se amotinan y, ocultas tras los barrotes, no quieren surgir de su escondite. Pero el olor de la tinta, el refugio que ofrece su oscuro fluir las atrae enloquecidas y, tras hacerse las remolonas, pugnan por salir atropelladamente, como si una corriente eléctrica que circulase desde el cerebro hasta el brazo, de ahí a la mano y al bolígrafo las obligase a danzar endiabladamente, poblando la inmaculada blancura con el arma más eficaz jamás conocida.
martes, 30 de agosto de 2011
Renacer
domingo, 17 de julio de 2011
Cuarto Creciente
viernes, 13 de noviembre de 2009
Maraña

Entretejiendo lentamente los hilos más sutiles que jamás hubiera visto ser vivo alguno se encontraba la Madre Aracne. Recogía delicadamente el líquido viscoso que secretaba su abdomen y con sus patas peludas parecía estar acariciándolo suavemente, susurrándole que iba a crear con su esencia una de las obras más elaboradas e ignoradas de la naturaleza. En su arte sin galería, sin compradores, patrocinadores ni marchantes, cayó el sustento diario forcejeando febrilmente sin ser consciente de que se podría considerar afortunado de haber caído en la trampa de un artista tan excelso.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Este fin de semana

Este fin de semana vamos a perdernos. Disfrutaremos compañías añoradas y escribiremos en la bitácora de nuestras vidas el guión que agilice los trámites de una libertad que comparte piso con la justicia. Una justicia sin venda, remendada, pero de brazo firme y balanza equitativa. Haremos de las calles un bálsamo cicatrizante y no cejaremos en nuestro empeño hasta que ver que lo que nos rodea esgrime una sonrisa perpetua. Cantaremos serenatas al ingenio, en balcones suspendidos en el aire. Bailaremos bajo un cielo protector, saludando sin miramientos al respetable. Intentaremos atentar contra la decencia, iluminados con luces de neon que salpiquen, multicolores, el brillo de nuestra mirada.
jueves, 29 de enero de 2009

EL LIBRO DE LOS MUERTOS
CAPÍTULO CXII
PALABRAS A PRONUNCIAR CUANDO LA LUNA NUEVA
Yo, Osiris, tengo en jaque a las tempestades del Cielo. Yo rodeo con vendas y fortifico continuamente a Horus, el Dios Bueno. Yo, cuyas Formas son múltiples y diversas, recibo mis ofrendas en las horas fijadas por el Destino. Las Tempestades inmovilizadas son ante mi rostro. He aquí que Ra llega acompañado de cuatro divinidades superiores. Todos recorren el Cielo en la Barca solar. Y yo. Osiris, yo a la hora fijada por el Destino para mi viaje. Empieza mi nueva existencia...subido sobre el cordaje de la Barca solar.
domingo, 25 de enero de 2009
VERITASERUM

Nos han enseñado a respetar las reglas, a ser formales.
Nos han inculcado que no nos metamos en problemas, que tengamos cuidado con los desconocidos y que silenciemos, a ser posible, aquello que pudiera hacer daño a los demás, que sellemos nuestros labios resecos y despellejados, artistas carnosos de la mentira.
Y se nos prohibe ser sinceros, simplemente, porque la verdad duele. Hasta que el corazón rebosa indignación y la honestidad, que no es una virtud sino que debería ser una obligación, hace presencia. Y entonces, sólo entonces, somos malas personas.
