martes, 30 de agosto de 2011

Renacer


Dicen que, hace mucho tiempo, en una tierra yerma y calcinada nació una rosa tan bonita que desafiaba a los mismísimos dioses. Éstos, contrariados por su hermosura, por su osada inocencia, la hicieron perecer en la infamia de su belleza.Así, la condenaron a algo peor que la propia muerte, la condenaron al olvido. Pero, ¿nunca has sentido una presión en el pecho cuando ves a alguien especial?, ¿nunca has sentido que algo invisible te protegía? Pues esas son las cosas que puedes llamar verdaderas, y éstas nunca mueren. Por eso aquella pequeña flor, presa de su propio destino, volvió a florecer orgullosa. Y el sol volvió a iluminar sus pétalos cada mañana, desgranando, sobre el rojo intenso de aquella rosa, un hechizo de fuego protector que la bañó de luz para siempre.

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